Menos ajedrez y más póker: liderar cuando nadie sabe qué cartas tiene
La combinación de una estrategia bien planificada y una buena dosis de intuición es quien manda en tiempos de incertidumbre. Solía pensar que liderar era como jugar ajedrez: reglas claras, movimientos previsibles, piezas que obedecían sin cuestionar.

La combinación de una estrategia bien planificada y una buena dosis de intuición es quien manda en tiempos de incertidumbre.
Solía pensar que liderar era como jugar ajedrez: reglas claras, movimientos previsibles, piezas que obedecían sin cuestionar. Pero de repente, casi sin darnos cuenta, alguien cambió las piezas del tablero por cartas de póker. Ahora parece que liderar se parece más a jugar al póker en un casino con la luz apagada y que lo único seguro es la incertidumbre, valga la antítesis.
En el liderazgo actual, intentar ganar siguiendo reglas rígidas es como llegar a Las Vegas con el manual de Monopoly bajo el brazo: simpático, pero inútil. Hoy los líderes exitosos no son quienes conocen cada posible jugada futura, sino aquellos que saben manejarse en medio de la ambigüedad y la confusión.
El verdadero desafío está en leer rápido la mesa, apostar cuando parece que no tienes nada, y a veces, ¡por qué no decirlo!, ganar haciendo bluff estratégico. Porque en esta era de transformación constante, la intuición, el riesgo y la flexibilidad han reemplazado al perfeccionismo estratégico.
He asesorado líderes en empresas del Fortune 500, en decenas de empresas familiares, en multinacionales y en instituciones y organizaciones de diferente índole durante más de 30 años y puedo decirte algo con seguridad: hoy la estrategia es una gran combinación de partida calculada y de una gran dosis del arte de improvisación. Y ojo, no se trata de improvisar por improvisar, sino de adaptarse con agilidad cuando tus cartas no son las mejores.
Como dijo Miles Davis: “No se trata de las notas que tocas, sino de las que decides no tocar”.
Las empresas más exitosas no son aquellas que planean al detalle la próxima década, sino las que se mueven con la rapidez necesaria cuando todo cambia de repente. Como buen jugador de póker, el líder moderno sabe que no siempre gana el mejor, sino quien mejor interpreta a sus rivales y el contexto en el momento preciso.
Y aquí es donde entra el concepto TUNA que nos recuerda la Universidad de Oxford: Turbulence, Uncertainty, Novelty, Ambiguity. No es solo un acrónimo con pretensiones gourmet; es la descripción más precisa del ecosistema empresarial actual.
El líder de hoy no sobrevive navegando con mapas antiguos, sino también sabiendo leer el viento, incluso cuando sopla desde direcciones contradictorias.
En definitiva, liderar en el siglo XXI es un arte híbrido: hay que pensar como ajedrecista, sentir como jugador de póker, y moverse como bailarín de jazz. Porque cuando el entorno se vuelve TUNA, el manual de estrategia se convierte en un salvavidas inflable: reconfortante, sí, pero inútil si no sabes nadar.
Te dejo un par de preguntas para tu propia reflexión:
¿Y tú? ¿Sigues esperando que el tablero vuelva a la normalidad… o ya aprendiste a barajar de nuevo?
¿Tu estilo de liderazgo todavía sigue anclado en el ajedrez o ya aprendiste a jugar póker?
Si te gusta el pensamiento estratégico sin la rigidez de los manuales corporativos, si crees que el liderazgo necesita más agilidad y menos frases motivacionales de taza de café, si estás harto de reflexiones que tienen la profundidad de un charco y si disfrutas de un buen símil inesperado… entonces nos vemos aquí la próxima semana.



