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Los mapas del futuro se dibujan en servilletas: el arte de anticiparse antes que copiar

Las next practices como brújula, no como moda. Cuando los cambios avanzan más rápido que los manuales, seguir las “mejores prácticas” (best practices) puede sonar razonable… hasta que se vuelve irrelevante.

Las next practices como brújula, no como moda.

Cuando los cambios avanzan más rápido que los manuales, seguir las “mejores prácticas” (best practices) puede sonar razonable… hasta que se vuelve irrelevante. Porque cuando todos hacen lo mismo, lo “mejor” pierde su valor diferencial y se convierte en un camino saturado.

La obsesión con las best practices es comprensible y hasta cierto punto necesaria. Son seguras, están probadas, y vienen con el aval de haber funcionado en otro contexto. El problema es que ese contexto ya no existe. La economía, la tecnología y la sociedad se están reconfigurando en tiempo real. Lo que fue una solución brillante ayer, hoy puede ser un ancla.

Recuerdo cuando trabajé como parte del equipo directivo del Corporate Executive Board (@CEB) , un thinktank de inteligencia e investigación estratégica basado en Washington D.C. dedicado a identificar, analizar, estudiar y compartir las mejores prácticas de management a nivel mundial, teníamos una serie de empresas que eran productores constantes de best practices y que, de hecho, varias las compartían para poder analizarlas y compartirlas.  Un día un cliente me preguntó cómo era posible que compartiesen sus mejores prácticas, le expliqué que había muchas respuestas y motivaciones obviamente, y dependía mucho de cada caso.

Pero decidí responderle la que menos sospechaba, “muchas empresas comparten su best practice porque están en el juego del next practice, van siempre por delante a la vez que ponen el norte al resto con su presente, no futuro, compartiendo su best practice.”  

Los líderes que están dibujando el futuro no lo hacen simplemente en pizarras digitales, más bien lo hacen en servilletas, en cafés, en conversaciones con más dudas que certezas, muchas veces despertando y anotando rápidamente, en una agenda en su mesilla al lado de la cama, ese pensamiento disruptivo o incluso “marciano” con el que acaban de despertarse. Son quienes no esperan a que aparezca una tendencia para seguirla, sino que la presienten antes de que tenga nombre. Y en vez de buscar validación, buscan señales débiles, patrones emergentes y preguntas aún incómodas.

Mientras muchos siguen invirtiendo en eficiencia, los visionarios invierten en imaginación estratégica. Mientras unos perfeccionan el presente, otros experimentan con el futuro.

En un entorno donde lo único constante es la disrupción, las next practices no son una moda. Son una brújula.

La anticipación no se trata únicamente de predicción, sino de preparación. De construir capacidades para responder a lo inesperado, de asumir que el error forma parte del ensayo. Las next practices no son promesas de éxito. Son intentos informados de explorar lo que aún no existe. Y requieren una dosis poco común de valentía: la de soltar lo conocido cuando aún no hay garantías de lo nuevo.

Por eso, muchas de estas prácticas nacen en los márgenes. En equipos pequeños, en prototipos ignorados por la burocracia, en ideas que parecen locas hasta que cambian industrias. Son esas ideas que no caben en los Excel, pero que caben en una servilleta.

La verdadera innovación no viene de copiar lo que funciona, sino de crear lo que aún no se ha probado.

Pero no nos engañemos: liderar con una mentalidad de next practices no se traduce en improvisación. Se trata de cultivar el pensamiento de diseño, la lectura del contexto y la capacidad de movilizar a otros hacia lo incierto. Implica una disciplina que va más allá de la planificación y entra en el terreno de la curiosidad y exploración estratégica.  De acostumbrar a tu equipo directivo a adoptar una filosofía de vida corporativa y empresarial de risk-thinking, no únicamente de risk-taking.

¿Estamos gestionando el cambio… o simplemente actualizando las recetas viejas con una presentación más moderna?

Quienes se anticipan no son magos. Son lectores inquietos del presente, que se atreven a imaginar lo que aún no tiene forma.

La servilleta es solo un símbolo: de lo informal, lo espontáneo, lo aún en “borrador”. Pero también es el lugar donde nacen las grandes ideas. Donde se dibujan mapas del futuro que luego terminan cambiando el rumbo de empresas, sectores y países.

Porque en tiempos de incertidumbre radical, la mayor audacia no está en aplicar lo probado, sino en apostar por lo posible.

Las best practices nos invitan a repetir. Las next practices nos retan a imaginar. No permitas que otro controle tu brújula estratégica o norte visionario, créalo tú si realmente quieres ser quien cambia las reglas del juego de tu mercado.

Como siempre, te dejo algunas preguntas incómodas, pero necesarias:

¿Anima a tu equipo a simplemente vigilar los best practices de vuestra industria o además a observar y analizar también las de otras industrias muy distintas a la vuestra? ¿Haces de la imaginación, incluso de pensar en posibles ideas super disruptivas o absurdas, una herramienta habitual en los procesos de brainstorming con tu equipo?

Si te gusta el pensamiento estratégico sin la rigidez de los manuales corporativos, si crees que el liderazgo necesita más agilidad y menos frases motivacionales de taza de café, si estás harto de reflexiones que tienen la profundidad de un charco y si disfrutas de un buen símil inesperado… entonces nos vemos aquí la próxima semana.

Publicado originalmente en LinkedIn

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